Pobreza
Y mientras me alejaba de la tienda de dulces me decia a mi mismo si estaba perdiendo la sensibilidad o qué.Puedo al menos agregar a mi favor que estaba un poco afiebrado ese día y con un estado anímico no de los mejores que digamos, lo que podría hacer que el 'ó qué' se inclinara un poco más que la falta de sensibilidad en el asunto. Ahora seguía caminando con un rumbo casi incierto, pues tenia cerca de una hora por delante para ir a cualquier parte mientras durara mi tiempo de colación. La pequeña no debía de tener más de seis años, menos creo, pues no modulaba muy bien y era muy pequeña. No la miré muy bien siquiera, debe haber tenido unos cuatro o cinco años, vestía de rosado, cabello largo eso creo, y no mediaron más de dos segundos entre que me dijo 'me compra un parche curita...' y mi negativa con la cabeza mientras seguia mi
camino después de haber comprado un berlín para almorzar. Sin embargo la idea de la pequeña se mantuvo amarrada a mi memoria, y empecé a pensar en lo triste que debe ser el tener que vender cosas a esa edad tan temprana para ganar dinero.
No importa si lo hace porque realemente lo necesita su familia o quien sea quien la mandó, pues dudo sinceramente que haya salido por iniciativa propia, a menos de que la obligara el ejemplo de otras personas que hacen lo mismo, lo que daría como resultado que la motivación sería verdaderamente triste, caso en el que prefiero no pensar.
Entré por algunas otras galerías, pensaba que tal vez podría volver y comprarle algunos parches curita, e intentaba pensar en algunos posibles usos para ellos. También pensaba en que comprándole tampoco resolvería su problema, pues seguiría siendo pobre. Ese es uno de los
problemas de la pobreza, pocas veces se resuelve realmente con dinero. Un poco de educación puede aliviar el problema, pero si ves a un pobre en la calle no puedes ofrecerle un curso de lectura o de matemáticas mientras siga sin comida, sin casa o sin ropa que hecharse encima.
Ya estaba lejos de la galería donde vi a la pequeña, pero consideraba posible la idea de volver. Di la vuelta en una esquina nada más que porque la esquina llegó a estar frente mió, y seguí adelante. Apegada a la pared estaba una anciana con un pedazo de una botella de plástico a manera de vazo, con la mano extendida, sujetando el vaso, pidiendo limosna. Debe haber tenido unos setenta años o más, se veia muy delgada, bajo un chaquetón plomo desteñido un poco más ancho que ella. La anciana vestía pobre, pero me dio la impresión de que trataba de parecer digna, su cabello corto estaba peinado y el chaquetón abrochado, como si fuera una persona que llego a verse en la necesidad de pedir, pero que aun trata de verse no como una vagabunda o una limosnera. Su voz tampoco se oia tan repetitiva como la de la mayoria de los vagabundos que veo en las calles, que a fuerza de pedir y pedir su lamento se convierte en algo así como un mantra que recitan día a día hasta que ya pierde el sentido, primero para ellos y después para los transehúntes, aunque el gesto de la mano extendida jamás lo dejará de ser. La anciana decia algo como 'deme una moneda que tengo que comprar mis remedios...' y eso no mas le escuche, asi de pasada. Me detuve unos cinco metros más allá , a la entrada de una galería, saque dos monedas de a cien que me sobraron de la compra de mi 'colación'. Yo sé que una buena cantida de limosneros lo son ya por costumbre más que por necesidad, y que cuando doy limosna puede que esté ayudando a un flojo. También sé que muchos mienten acerca de sus dolencias para dar más lástima.
Di media vuelta y al pasar por el lado de la anciana una vez mas, sin disminuir la velocidad de mi caminar, deposite las dos monedas en el vaso sin esperar un gracias ni sonreir mientras pensaba en una anciana sola en el mundo, inútil para trabajar, pidiendo limosna sola en una calle, vestida
con un chaqueton viejo, con voz cansada, y en una pequeña niña vendiendo parches curita a muchas cuadras de allé vestida con ropa sucia y estando sucia también ella, en en que en verdad esta es una mierda de mundo, y en que si es mentira que la anciana de verdad necesita ese dinero para comprar remedios, que ojalá que se muera.


1 Comments:
At 10:27 AM,
angeladini said…
Es muy triste la realidad humana, pero siempre tengo fe en creer que todo tiene solución . No basta con culpar a los politicos, a los gobiernos, a los que tienen el poder del mundo, por que aunque son culpables nosotros somos los que tenemos el verdadero poder, pero no lo sabemos. Podemos cambiar lo que queramos, por que somo los cimientos, los pilares, y el techo en el aire se desploma. Solo necesitamos conocerlo y movernos.
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